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Heroínas de guerra: Lakshmibai

September 6, 2016

 

 

Lakshmibai, cuyo nombre de pila era Manikarnika Tambe, nació el 19 de noviembre de 1829 en la ciudad sagrada de Varanasi, India y fue reina del Estado de Jhansi, situado en el centro-norte del subcontinente indio, y el cual hacía parte del Imperio maratha.

 

Manikarnika nació en una familia brahamana de origen marathí. Su padre, Moropant Tambe fue vasallo de Chimnaji Appa, el hermano del Peshwa Bajirao, y cuando su esposa falleció, Moropant trajo consigo a la pequeña Manikarnika a la corte del distrito de Bithoor, en donde fue criada como una hija más del Peshwa, razón por la cual tuvo una educación más liberal que la de muchas niñas de su época y tuvo acceso al conocimiento de artes como el esgrima, el tiro y la equitación.

 

Manikarnika fue desposada con el maharajá de Jhansi, Raja Gangadhar Rao, en mayo de 1842, y a partir de ese momento fue conocida como Lakhsmibai, en honor a la diosa Lakshmi.

 

 

En 1851 dio a luz a un hijo varón, quien falleció cuatro meses después. Posteriormente el maharajá adoptó al hijo de su primo, a quien bautizó Damodar Rao un día antes de su muerte. Al morir el maharajá, en noviembre de 1853, Lakshmibai asumió la regencia de su hijo adoptivo; sin embargo, en marzo de 1854, la Compañía Británica de las Indias Orientales decidió anexar el estado de Jhansi a su poder imperial, argumentando que Damodar Rao no tenía derecho alguno al trono de Jhansi por ser adoptado. Lakshmibai mantuvo su título de ‘rani’ (reina) pero Jhansi se tuvo que someter al poder de los británicos.

 

La rebelión de los cipayos

 

Pocos años después empezaría la rebelión de los cipayos, los soldados indios al servicio de la Compañía Británica de las Indias Orientales, quienes en su mayoría eran seguidores del hinduismo y el islam. El rumor de que los cartuchos de pólvora que debían usar los cipayos estaban siendo lubricados con grasa de cerdo y de vaca, situación que violaba los dogmas del hinduismo y el islam, ya que los cartuchos debían ser abiertos con la boca, incendió la llama de lo que luego se conocería como la primera revolución de independencia india. En mayo de 1857 se llevó a cabo un acuartelamiento en la ciudad de Meerut, lo cual significó el primer acto de rebelión abierta contra el dominio británico.

 

En ese punto la rani de Jhansi todavía no había manifestado su simpatía con la rebelión. Sin embargo, en junio de 1857, oficiales europeos de la infantería de Bengala fueron acorralados y masacrados, junto con sus esposas e hijos. Lakshmibai fue injustamente señalada como instigadora de la masacre, ya que fue extorsionada por los rebeldes, quienes le solicitaron financiación para la causa, y la amenazaron con bombardear su castillo si no lo hacía. La rani vio los señalamientos de la Compañía como una segunda ofensa en su contra (siendo la primera el repudio de su hijo como soberano de Jhansi, y la consecuente anexión del reino a la Compañía), y declaró la lucha conjunta de todos los hindúes y musulmanes contra los británicos.

 

Desde agosto de 1857 y hasta enero de 1858, Jhansi fue gobernada de forma exclusiva por Lakshmibai. A pesar de la anexión y de que el Gobierno británico anunció en repetidas ocasiones que enviaría a sus tropas para mantener el control de Jhansi, nadie llegó. Esto le permitió a la rani fortalecer sus tropas, al tiempo que alimentó la idea de la independencia de Jhansi. Para cuando llegaron las tropas inglesas, la fortaleza de Jhansi estaba fuertemente defendida. Ante las exigencias de los oficiales ingleses de rendición o destrucción de la fortaleza, Lakshmibai proclamó:

 

Luchamos por la independencia. En palabras del señor Krishna, si salimos victoriosos, disfrutaremos de los frutos de la victoria; si salimos vencidos, moriremos en el campo de batalla y tendremos ganada por seguro la salvación y la gloria eterna.

Pronunciadas estas palabras, Lakshmibai lideró la defensa de Jhansi contra las tropas de Sir Hugh Rose, quien inició el asedio de la ciudad el 23 de marzo de 1858. El ejército y los muros de Jhansi resistieron el asedio hasta el 2 abril de 1858, fecha en la cual cedieron dos columnas de la fortaleza. Las fuerzas británicas encontraron una fuerte resistencia por parte de los soldados de Jhansi y las batallas siguieron dentro de las calles por un día completo, sin que los soldados británicos mostraran rastro de piedad por niños o personas indefensas. Fue entonces cuando el consejo de guerra de Lakshmibai la convenció de que la resistencia no sería útil, y que si quería seguir combatiendo debía dejar la ciudad y unirse a las fuerzas de otros comandantes de la rebelión.

 

Sir Hugh Rose más adelante la describiría como “hermosa, inteligente y amable” y como “la más peligrosa de los líderes indios”

 

De acuerdo con la tradición oral, Lakshmibai saltó desde un muro del fuerte de Jhansi en su caballo, con Damondar Rao atado a su espalda. El caballo no sobrevivió la caída, pero Lakshmibai y su hijo lograron escapar, junto con un gran número de guerreros de diferentes religiones y castas que estaban felices de entregar sus vidas, si era necesario, por la causa de la independencia que abanderaba su amada reina. Encontraron refugio en la población de Kalpi, lugar en el cual Lakhsmibai lideró a los rebeldes contra las fuerzas británicas que atacaron a la población el 22 de mayo. Los rebeldes fueron vencidos, y la rani, junto con los demás líderes de los rebeldes, se vieron obligados a escapar de nuevo, esta vez hacia Gwalior, con la intención de ocupar su estratégico fuerte.

 

 

El 17 de junio de 1858, un escuadrón del octavo regimiento, conformado por soldados irlandeses al servicio de la corona británica, luchó contra las fuerzas rebeldes dirigidas por Lakshmibai. El ejército británico contaba con más y mejor armamento que los soldados indios, por lo que pudo atacar a los rebeldes con dos revólveres a la vez y romper sus filas con facilidad. De acuerdo con los testigos de la batalla, ante esta situación, la rani Lakshmibai se vistió con el uniforme de sowar (conformado por un turbante, túnica y pantalones, y que era usado por los soldados indios al servicio de la caballería de la Compañía Británica de las Indias Orientales) y se puso al frente de sus tropas. Durante la lucha, atacó a uno de los soldados irlandeses, quien desmontó a Laskhmibai y la hirió con su sable. Mientras la rani yacía a un lado del camino, vio al soldado que la atacó y le disparó con su revolver. El soldado se devolvió y remató a la reina con su carabina.

 

 

Lakshmibai fue cremada por algunos de los lugareños y sus restos fueron enterrados bajo un árbol de tamarindo bajo la Roca de Gwalior. A pesar de haber muerto en batalla, con apenas 29 años, Lakshmibai se convirtió en mártir y en inspiración para todos aquellos que lucharon por la liberación del yugo británico. Hoy sigue siendo recodada por su valentía, dignidad y honor.

 

En los colegios en la India contemporánea todavía se recita el siguiente poema de Subhadra Kumari Chauhan, en memoria de la valiente reina que entregó su vida por la libertad de su país:

 

Los tronos temblaron y las realezas fruncieron el ceño,

la vieja India se revitalizó con nueva juventud,

la gente descubrió el valor de su libertad perdida.

Todos estaban dispuestos a sacar a los extranjeros,

la vieja espada brilló de nuevo en 1857.

Esta historia que escuchamos de los bardos de Bundel,

habla sobre la reina de Jhansi, quien luchó como un hombre.

 

 

 

 

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